jueves, 25 de octubre de 2012

Pobre Ernesto



Ni  siquiera un nombramiento como ministro justifica que a alguien le caigan en cambote como le han caído a Ernesto Villegas desde que fue designado para el MinCi. Sólo que en este caso la cayapa tiene, supuestamente,  un carácter positivo, solidario.
Lo cierto es que, a diferencia de otros ministerios, en éste que se ocupa de la comunicación e información, todo el mundo se siente autorizado a opinar y ¿por qué no?  a darle uno que otro consejito al recién designado.
Hemos visto, pues, cartas abiertas, artículos, notas y comunicaciones de todo tipo donde sin empacho alguno al nuevo ministro le diseñan los planes de su gestión, le indican qué corregir, a quien botar  de su puesto de trabajo y a quien dedicarle una merecida reprimenda, entre otros consejos y advertencias.
A Villegas hay que aplicarle la consigna que durante un tiempo se usó para el propio Chávez: “Déjenlo trabajar”. Al fin y al cabo el nuevo ministro tiene que enfrentar los reclamos que el propio Presidente ha hecho durante años acerca de las limitaciones que tiene la política comunicacional del gobierno y eso no es poca cosa.
Con semejante crítico montado en la espalda, Villegas seguramente puede prescindir de tanto asesor que le ha salido. Más sentido tiene desearle que pueda desenvolverse en su cargo con la misma agudeza y don de gente que ha tenido durante tanto tiempo frente a las cámaras.

sábado, 20 de octubre de 2012

La duda metódica


De todo lo ocurrido durante la pasada campaña y posterior proceso electoral, con los resultados que ya conocemos, nada llama tanto la atención como la eficiencia demostrada por la oposición para inculcar en sus seguidores, con fe de carbonero, la idea de que su candidato resultaría elegido presidente.
Y no se trata de pretender que alguien participe en una campaña aceptando de antemano que su candidato será derrotado. De lo que se trataría, en todo caso, es de no disociarse de manera obtusa de los indicadores, que con verdadera profusión, mostraban que los hechos se orientaban hacia el resultado contrario.
¿Cómo se logra que la emoción se sobreponga de tal modo a la reflexión? Sabemos que buena parte de la clase media nacional, esa que incluye a una importantísima cantidad de profesionales en todas las áreas de conocimiento, respaldó las aspiraciones del candidato opositor. ¿Dónde fue a dar la capacidad de análisis de esa multitud de supuestos entes pensantes?
Si bien es cierto que la formulación del concepto de la duda metódica corresponde a Descartes, no es menos cierto que se trata de un mecanismo propio de toda mente racional en la dinámica de tratar de comprender  lo que ocurre a su alrededor. ¿O es que ya superamos la época del racionalismo?
Hay que reconocer que toda esa obnubilación colectiva se trató de una perversa eficiencia mediática, capaz de apagar los más elementales recursos propios de la mente humana y llevarla a un inédito estado de postración.
En Maracaibo hay unas cuantas paredes emborronadas con un tajante “adiós Chávez”. Esos grafitis no resistirán hasta el 2019, ojalá que tampoco perduren la disociación y la renuncia a la duda metódica de sus autores.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Conversos



Lo elefantes van a morir a su cementerio y no permiten que nadie los acompañe. Es una forma honrosa de salir de la vida. Los humanos deberíamos aprender a variar nuestra visión política honrosamente, sin que esa variación signifique revertir en ciento ochenta grados aquello en lo que hemos creído, lo que hemos pensado y lo que hemos predicado a lo largo de nuestra existencia.
No se trata, claro está, de negar el derecho que todos  tienen de cambiar su perspectiva acerca de cualquier asunto. En este sentido, el cambio es un acto racional, cargado de análisis y reflexión. La conversión, en el mejor de los casos, es casi un acto religioso, en el que entran en juego nuestros fantasmas, temores e inseguridades.
El país está hoy lleno de conversos que contrastan con esos entes pensantes que por diversas consideraciones decidieron alejarse d el proyecto político que lidera Chávez. De estos últimos hay unos cuantos, conozco algunos,  y la mayoría de ellos prefiere el aislamiento, la conversación profunda y crítica sobre lo que acontece, la producción intelectual o simplemente el silencio.
Los conversos, en cambio, corrieron como animalitos sin dueños a echarse en los brazos de la derecha. Un huracán de miedo o de oportunismo les borró  en un instante años de reflexión y aprendizaje. Ahora, conceptos como imperialismo, lucha de clase, proletariado y muchos otros les parecen palabras demodé.
El cambio es válido y honorable. La conversión es permitir que nos lleven de la mano al cementerio de los traidores.


domingo, 14 de octubre de 2012

Del humano y la soberbia


La soberbia suele venir oculta bajo un disfraz de humildad. La religión, valga por caso, con su discurso permanente sobre la humildad, es sin dudas el acto más soberbio del ser humano. ¿Puede, por ejemplo, haber algo más presuntuoso que proclamarse representante de Dios en la tierra o estar hecho a su imagen y semejanza?
La idea misma según la cual un Dios omnipotente y omnisciente, tal como lo hemos imaginado, ocupa su tiempo en juzgar el más pequeño de nuestros actos, no resalta la importancia de Dios sino la nuestra. Qué importante somos que Dios no tiene más remedio que ocupar su tiempo eterno observándonos.
Por complejo que sea imaginar la aparición de la vida, con la primera célula, después de miles de millones de años de evolución, siempre será mas sencillo y humano que congraciarse con la idea de un Dios que en su afán creador no rodeó de un universo con infinidad de planetas, a distancias que no podemos siquiera concebir, mucho menos abarcar, ni ahora ni en el futuro. Todo para después dedicarse a pescar si decimos alguna mentirilla o miramos el trasero de la hermosa que nos pasa por el lado.
La astronomía es el antídoto para nuestra soberbia. La desolación de un universo desbocado hacia ninguna parte y la conciencia de nuestra pequeñez e ingrimitud, nos harán reconsiderar el pobre papel que le hemos asignado a un Dios capaz de semejante empresa.

Monos


Haría bien la oposición en amarrar a esos personajes que, de tanto en tanto, sueltan tales disparates que uno termina por creer que tienen el encargo de sabotearse a sí mismos. Esos deslenguados, con poco o ningún cerebro, los tiene la oposición tanto dentro como fuera del país. Amarrarlos significa en la práctica desligarse de modo tajante de lo que aquellos expresan y representan, es decir, una concepción enteramente fascista de la política, de la sociedad y de los métodos válidos para hacerse con el control de la nación y de sus recursos. Nada de eso sucede. Tomemos como ejemplo reciente lo dicho por ese dinosaurio chileno con disfraz de diputado según quien los que votamos por Chávez somos monos. Estaremos todos de acuerdo en que no vale la pena gastar una sola letra en responder a semejante adefesio. En cambio, llama poderosamente la atención el poco interés de la dirigencia opositora en reaccionar ante tamaño dislate. Las víctimas del chileno no son realmente los votantes chavistas sino la propia oposición que permite que la asocien con un racismo que uno supone que no comparten. ¿O sí?

Una oportunidad para el Zulia



Una de las sorpresas de las elecciones del 7 de octubre fue la contundente victoria alcanzada por Chávez en el Estado Zulia. En cierto modo, aquí ya nos habíamos acostumbrado a las reiteradas victorias de una dirigencia boba y sin aliento, cuyo mensaje político no va más allá de unas cuantas generalidades mal formuladas y peor pronunciadas. Una dirigencia política cuyo proyecto se agota en el hecho mismo de lograr el cargo y cuya acción de gobierno es poco menos que nula porque, al fin y al cabo, el objetivo ya se logró. El Zulia, pues, padeció por años y durante unos cuantos procesos electorales, de una modorra sólida de la cual llegamos a tener la impresión de que era inalterable. Los 127.000 votos de ventaja obtenidos en estas elecciones abren la puerta a un cambio de la dirigencia en las próximas elecciones de diciembre de 2002 y marzo de 2013. Se entiende que ese cambio no se producirá automáticamente gracias al triunfo de Chávez. Ha sucedido antes que aún ganando en las presidenciales, los candidatos del chavismo pierden en las elecciones de gobernador y alcalde. Se impone entonces una propuesta que, apoyándose en la plataforma dispuesta por la reciente victoria, sea capaz de convencer a los zulianos de la factibilidad y de las ventajas de un cambio de gobierno. Eso sí, sin caer en la manipulación regionalista, siempre a la orden del día en el discurso de la derecha.